Hacerse del PSOE es mejor que estudiar en la universidad: te convierte en experto

>> La Universidad Complutense se cubre de prestigio con atenciones a la señora de Pedro Trolas.

Hacerse del PSOE es mejor que estudiar en la universidad: te convierte en experto

Begoña Gómez en pleno carrerón gracias a ser la señora de Pedro Trolas.

Afiliarse al PSOE es muy productivo, y si eres la señora de…, la cosa puede ser enriquecedora, tanto en el plano intelectual como económico. Se tarda menos en hacerse del PSOE que en realizar una carrera universitaria, como acabamos de saber gracias a la señora de Pedro Trolas, doña Begoña -de soltera, Gómez-, que sin haber visto la universidad más que por algún día que pasó por allí, acaba de ser catapultada a un cargo similar al de catedrático.

La Universidad Complutense de Madrid, que lleva unas décadas bañándose en el prestigio que otorga haber tenido de rector al hijo de Santiago Carrillo y ahora de directora de proyectos de investigación a la señora del presidente, doña Begoña, espera pasar a una referencia mundial en los estudios superiores. “Si Princeton tuvo a Einstein, nosotros tenemos a Gómez”, ha dicho el rector cojonudo -léase magnífico- de la universidad acogedora.

El feminismo ha obtenido un gra triunfo en sus fines con el nombramiento de doña Begoña, porque ha superado notablemente los méritos de su propio marido, ya que ella ni ha tenido que falsificar una tesis doctoral para dirigirlas ahora. Ni tan siquiera ha sido necesario que realizase una carrera universitaria o que su currículo se comparase con el de otras personas vinculadas con la universidad que pudieran haber realizado esa labor. Esta es la igualdad, mérito y capacidad que exige el PSOE y sus socios para la promoción de la mujer.

Por otra parte, en ambientes del cotilleo infundado televisivo se asegura que Pedro Trolas estaba un tanto escamado con su estimado socio Pablo Iglesias, en lo tocante a haber colocado, sin despeinarse la coleta, a su propia colaboradora sexual al frente de un ministerio, y que ahora con la incorporación de su señora, doña Begoña, al mundo intelectual, está más tranquilo que un perro pachón.