Los militantes del PSOE están consternados porque nadie les da el pésame

>> UGT, CC.OO., IU, Podemos y demás entidades progresistas no comprenden esta actitud fascista.

Los militantes del PSOE están consternados porque nadie les da el pésame

Trolas con sus secuaces, en el velatorio laico por Aigor. (flickr)

Los militantes y las militantas -en lenguaje inclusivo recomendado por Carmen Calvo o Calva-, andan por las calles de sus respectivas poblaciones consternados porque nadie les da el pésame por la automuerte, o sea, suicidio, del asesino etarra Igor -o quizá Aigor- González Sola, un buen chaval que perteneció a uno de los comandos etarras más letales.

Los del PSOE, UGT, UPA, CC.OO. y demás entidades progresistas, esperaban que después de las palabras de Pedro Trolas dirigidas al senador de Bildu (ETA) -«Quiero, antes que nada, decir algo obvio: lamentar profundamente su muerte; lo lamento»-, el cuerpo electoral esperante de un carguito público o subvención les iba a dar sus sentidas condolencias, pero no ha sido así.

Y es que todavía hay gente retrógrada que piensa que ser un asesino es malo, cuando el obispo Setién, que también descanse en tanta paz como dejó, nos enseñase que las atenciones, siguiendo las enseñanzas jesuiticas de amar al prójimo, eran más venerables si se expresaban a los agresores que a los agredidos. Entre otras cosas porque con los agredidos ya no se podía hablar y con los agresores, sí.

Total que el socialismo en cada ciudad, municipio o anejo se ha constituido en la asociación de amiguetes íntimos de los de ETA. Ahora se comprenderá que reaccionarios como la hija de Pagazaurtundua, Paco Vázquez, Corcuera o Múgica se diesen de baja del PSOE el día en que se aprobó la Ley de memoria conque histórica, según la cual, estar contra los asesinos de las checas, maquis o etarras es ser de derechas.

La redacción de EL TROLEDIARIO ha enviado ya una nota a Pedro Trolas mostrándole sus condolencias y aspiraciones a conseguir un puesto de asesor de algo, debidamente remunerado, en justo pago de esta lealtad. Algo así como lo que cobra Rosamaría Mateo por hacer lo que hace tan profesionalmente.