La hábil estrategia de Page para promocionar su región en Madrid y luego echarle la culpa a Ayuso de los contagios

>> El presidente de Castilla-La Mancha se ha decantado por el turismo en vez de por la sanidad.

La hábil estrategia de Page para promocionar su región en Madrid y luego echarle la culpa a Ayuso de los contagios

Page con otros señores, protegidos contra el coronavirus y el ladrillo volandero. (flickr)

Emiliano García-Page es un hábil político criado en los pechos ubérrimos del José Bono cuando aún no exhibía el bonito nuevo flequillo que luce actualmente. Page presentó el pasado mes de julio una ambiciosa campaña de promoción de Castilla-La Mancha enfocada especialmente a Madrid, que le queda al lado, y ha tenido tanto éxito que ahora le ha servido para decir que la presencia de madrileños en Castilla-La Mancha ha sido una bomba de relojería que ha desatado el contagio del coronavirus.

En esta campaña, presentada a bombo y platillo por su consejera de Economía, Patricia Franco -con perdón- se gastó tres millones de euros que no han servido para revitalizar la endeble economía castellanomanchega, situada a la cola de todos los índices y parámetros de desarrollo pese a la brillante gestión que el PSOE lleva haciendo en casi los últimos 40 años, tiempo en el que Page se ha ganado la vida ostentando algún cargo como delfín del citado Bono, o sea, de paje de Bono. Pero sí ha servido ese gasto para que García-Page pueda hacer ahora la política marcada por Pedro Trolas: remover el sillón a Isabel Díaz Ayuso.

El presidente manchego dice que Madrid es una bomba de relojería del coronavirus por la cantidad de gente que vive en esa provincia -tres veces más que en las cinco de Castilla-la Mancha-, que maneja mejor economía que sus vecinos y que recibe a multitud de visitantes por tierra y aire. O sea, la misma “bomba de relojería” turística que Page quería aprovechar tras conocer que las personas viajeras se habían decantado por el turismo interior ante el riesgo de ir a la playa.

Una campaña de tres millones de euros que igual habían venido bien para contratar a los médicos y enfermeras que hacen falta en la atestada atención primaria. Pero ya se sabe que cada politiquillo tiene su librillo de preferencias, y Page, de momento, ha elegido el turismo por la sanidad.