Don Juan Carlos ha debido llevarse el cenicero de plata de casa de alguien: todo el mundo le busca

>> Los nazis de Omnium Cultural -lo de cultural es un eufemismo- hacen alarde de su concepto de democracia.

Don Juan Carlos ha debido llevarse el cenicero de plata de casa de alguien: todo el mundo le busca

Juan Casrlos I ya está sentenciado incluso por la prensa afín. (wikimedia)

El paradero de don Juan Carlos, hasta hace unos días, no le importaba nada más que a la televisión de Berlusconi en España, que anda haciendo una tesis de antimonarquismo al estilo del doctorado de Pedro Trolas. El Rey padre ha debido llevarse el cenicero de plata o alpaca de alguien, porque ahora todo el mundo anda en su búsqueda.

¿Por qué se busca a Juan Carlos I? Es un enigma más sobre los motivos que mueven las redacciones de los periódicos. Si no ha robado, matado ni malversado, ¿dónde está el interés informativo fuera del propio y elegante cotilleo? Debe ser algo importante porque la televisión de Pedro Trolas, RTVE, abre sus telediarios con este tema, cuando la gente se está muriendo por el coronavirus, asuntillo que en la escaleta de la televisión gubernamental importa poco, quizá porque la muerte ha vuelto a visitar a los ancianos y eso va a ahorrar una pasta a la quebrada seguridad social. No hay mal que por bien no venga para los fines de Pedro Trolas, que tan servilmente atiende Rosa María Mateo y el portatrolas sanitario, señor Simón.

Los catalanes nazis, por su parte, han dado una nueva muestra de su alto sentido y conocimientos de lo que es un Estado de Derecho. Omnium Cultural, esa asociación involucrada en el intento de golpe de Estado, pidió al Tribunal Supremo medidas cautelares contra don Juan Carlos, y el alto tribunal le ha respondido, en plan pedagógico, como explicado para niños pequeños, que quien no está imputado o investigado en nada no puede sufrir la merma de sus derechos fundamentales. Los de Omnium todavía están intentando entender la cosa.

Total, que si la Casa Real pretendía cortar el debate sobre la monarquía con el viaje al extranjero de don Juan Carlos, ha conseguido exactamente lo contrario. A lo mejor de lo que trata es de animarlo, para comprobar quién está a favor y quién en contra. Igual comprueba que una cosa son las adhesiones y otra dar la cara.