Para el razonamiento de Pedro Trolas y asociados, las colas del hambre demuestran que la gente come

>> Pablo Iglesias está que no cabe en sí de observar cómo el ambiente se parece más al comunista.

Para el razonamiento de Pedro Trolas y asociados, las colas del hambre demuestran que la gente come

Para hacer la revolución, la primera condición es que la gente pase hambre. (wikimedia)

Si el presidente Pedro Trolas se prensenta como salvador de 450.000 personas de la epidemia del coronavirus que él solito ha contabilizado mientras se muestra incapaz de sumar los muertos, en su lógica o regla de tres, que existan colas del hambre, como en la postguerra, viene a demostrar palmariamente que la gente come. Y no le falta razón.

Las causas de que esas personas tengan que acudir a centros benéficos para alimentarse no la tiene el Gobierno, sino la epidemia, que, por lo visto, ha organizado el desbarajuste organizativo en el que se está desarrollando en España, sin que los de Pedro Trolas hayan podido hacer nada. Estaban a cosas más importantes, como desmentir que la epidemia fuese a tener efectos mortales en el país o en procurar que la manifestación del 8 de Marzo y demás acontecimientos deportivos y políticos se pudiesen celebrar sin que nadie se cayese al suelo. Lo de adquirir un virus era otra cosa, como ya dijo Fernado Simón, al recomendar a su hijo que hiciese lo que desease si casualmente pretendía asistir a la “mani” feminista. Lo que no sabemos es que hubiese dicho Simón, donde Fernando, si el niño llega a decantarse por acudir al mitin de Vox.

Sólo falta que la portatrolas del Gobierno, la señora Montero, salga a explicarse nerviosa y confusamente sobre las ventajas de comer cada día y la suerrte que tienen los españoles de contar con organizaciones no gubernamentales que la reparten, procurando en sus palabras que no se deslice el término Iglesia ni Cáritas, que tantas carencias del Estado del Bienestar suplen gracias a la solidaridad ciudadana.

Su socio de Gobierno, lo que viene a ser el chico de la herramienta que acompaña a un fontanero, Pablo Iglesias, está que no cabe en sí de gozo al observar como el ambiente en general: muertos por enfermedad, personas que pasan necesidad, creciente desempleo y demás, van dando ese tono de pobreza que caracteriza a los regímenes comunistas. Cuanta más miseria mejor para el gobernante que tiene buen sueldo y la protección personal de la Guardia Civil, que es la única forma de que los okupas no entren en tu casa.