Los brotes verdes no eran económicos sino de virus, explica el Gobierno

>> También puede ser que Calviño se refiriera al salario de presidente del Eurogrupo.

Los brotes verdes no eran económicos sino de virus, explica el Gobierno

Pedro Trolas con sus ministras, que igual podían no serlo con el mismo resultado. (flickr)

El Gobierno, a través de una filtración de la Fiscalía muy bien vista por la prestigiosa Abogacía del Estado, ha revelado que cuando se habló recientemente de la observación basada en la fe de “brotes verdes” económicos fue consecuencia de la mala compresión de un documento oficial en el que se informaba de rebrotes de coronavirus. “Un lapsus lo tiene cualquiera”, dijo Carmen Calvo o Calva.

Según algunos observadores políticos que salen en Tele 5, es posible también que en realidad la ministra Calviño cuando dijo eso se refiriera al salario de la presidencia del Eurogrupo que ella aspira a ocupar. “No es moco de pavo”, dijo en inglés. Como se sabe, Calviño está muy considerada porque ha pasado mucho tiempo en Bruselas, allí en el mogollón, y eso da mucha altura intelectual, tanta que hay comisarios europeos tan preparados como aquel de agricultura que se comía las aceitunas recién cortadas del árbol y era capaz, nada más saboreándola, de decir el año de la cosecha de un vino pitarroso de Sicilia, que no hay cristiano que lo beba.

Si Calviño acaba siendo la presidenta del Eurogrupo lo vamos a pasar bien, sobre todo cuando sea ella la cabeza visible de los que impondrán severas limitaciones presupuestarias al alegre y dicharachero Gobierno que preside Pedro Trolas. Un Gobierno tan optimista que la botella de los problemas la ve siempre semivacía: 50.000 muertos por coronavirus son para ellos 28.000. Eso sí que es tomarse las estadísticas con optimismo, sobre todo cuando entre los muertos no tienes a ningún pariente.

Mientras tanto el PSOE crece en intención de voto. Hay varios millones de españoles muy contentos con que les mientan, les tomen por inteligentes y convencidos de que las colas del hambre es propaganda de la derechona. “¿A ver qué le vamos hacer? -dijo uno de UGT- Nos dan salario, nos llevan de excursión y nos cuentan bonitos cuentos. ¿Qué más podemos pedir?”.