El Gobierno igual sube los días de luto oficial de diez a quince o veinte

>> Total, se trata de mantener las banderas a media asta mientras se juega con las cifras

El Gobierno igual sube los días de luto oficial de diez a quince o veinte

Ya lo dijo Pedro Sánchez, «nunca antes se habían designado diez días de luto», y el pobre se cree que es un gran logro. (pixabay)

El Gobierno igual, en su próxima reunión lolailo, toma la decisión de ampliar el luto oficial quince o veinte días de los diez actuales, conocida su afición a la rectificación. Total, se trata de mantener las banderas a media asta y guardar un minuto se silencio, lo que no ocupa mucho de su preciado tiempo, dedicado esencialmente a demostar el Estado de Derecho, paso previo del protocolo que siguen las revoluciones de extremaizquierda.

Si se les exigiese que en la tradición española más cumplida se rezase durante ese minuto de respeto, les obligaría seguramente a reducir las jornadas de luto, aunque también podría pasar que al forzar a los ministros a aprender el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria, les sirviese para que alguna universidad dicharachera de prestigio les otorgase un doctorado en Teología, comprobada la alegría con la que algunos departamentos universitarios reparten sobresalientes cum laude.

Lo cierto es que todo puede pasar después de ver el respeto con que se trata a los fallecidos por coronavirus, manejando las cifras como si se estuviésemos en un mercado en el que a lo largo del tiempo los precios oscilan unos días para arriba y otros para abajo. También puede ser que a los expertos que asesoran al Gobierno y los propios ministros tengan complicaciones a la hora de sumar correctamente, y todo tenga que ver en si salen las cuentas. Las cuentas políticas y electorales, naturalmente. Aunque para eso gozan del inestimable apoyo del experto cocinero Tezanos, que cada día que pasa incrementa su prestigio contable.

También pudiera ser que la ampliación se debiese a otros factores añadidos, como la penosidad a la que se ha conducido a gran parte de la población española, con la rehabilitación de las colas del hambre, el descrédito dinerario y el sentimiento de vergüenza que la pobreza sobrevenida suele generar en las personas de bien. Por eso también hay que guardar luto una vez comprobada la ineficiencia general del político español contemporáneo.