El coronavirus produce cagaleritis: se agota el papel higiénico

>> Los psicólogos dicen que tener el armario lleno de rollos presta sensación de seguridad

El coronavirus produce cagaleritis: se agota el papel higiénico

Cargar de papel higiénico en épocas de crisis tiene una lógica aplastante.

Se pensaba que el coronavirus producía tos, estornudos y fiebre, pero ahora resulta que produce también colitis, lo que ha dado lugar a desabastecimiento en pepel higiénico. La colitis que genera el coronavirus no es física, sino de carácter psicológico, es lo que en otros tiempos los expertos llamaban miedo o cobardía, y ahora los políticos denominan prudencia: “si llega una crisis de salud, económica o climática, que te pille con suficientes rollos de papel para el culo, no sea que”.

Según diversos psicólogos, la posesión de papel higiénico da seguridad a las personas, que en su imaginario se ven pasando una enfermedad angustiosamente sin papel en el portarrollos junto al retrete. Uno de estos expertos explicaba que además el papel para el culo tiene una característica específica: “si usted va al centro comercial y no hay filetes de ternera siempre puede elegir otros de cerdo o pollo, pero el papel higiénico no tiene sustituto”. Sin embargo, otras opiniones apuntan a la alternativa del rollo de papel de cocina o a los pañuelos de ese material.

Si se echa la mirada atrás, lo cierto es que se constata un notable refinamiento en las costumbres humanas en lo que se corresponde con el cuidado de las asentaderas. No hace mucho, la gente del campo se limpiaba retambufa con hojas e incluso piedras, sin que aparentemente la sensibilidad de esa parte del organismo humano se viese especialmente afectada.

Otras teorías indican que las personas han aprovechado la alarma del coronavirus para hacer acopio de papel higiénico, que es una afición oculta de la humanidad. “La situación de crisis ha justificado llenar el carrito de rollos de papel, cosa que en días normales no se hacía por vergüenza, no fuese a pensar la gente que nos observaba que éramos unos cagones”.