Pedro “Mentiras” la lía en la Moncloa y su señora, doña Begoña, se desmaya

>> El asunto ha sido tratado por la Junta de Defensa Nacional y está siendo investigado por el CNI.

Pedro “Mentiras” la lía en la Moncloa y su señora, doña Begoña, se desmaya

“Con lo bien que estábamos en nuestro pisito conyugal”, piensa ahora doña Begoña. (wikimedia)

El presidente del Gobierno, Pedro “Mentiras”, como es el presidente propiamente dicho, la lió el otro día en la Moncloa aunque el asunto no ha trascendido gracias a las maniobras de camuflaje desarrolladas por esa señora que acaba de tomar posesión al frente del servicio secreto español. El asunto ha sido tratado en diversos organismos, entre ellos en la Junta de Defensa Nacional, por si el presidente hubiese perdido la cabeza y en caso de tener maletín de disparo de armas nucleares le diese por activarlo. Bien es verdad que España no posee ese sistema defensivo, “pero en la hipótesis de que lo hubiese ¿qué?”, se dijeron los miembros de la Junta.

El caso es que se escuchó un grito desgarrado, una doncella se asomó al pasillo y vio a la señora del presidente, doña Begoña, desmayarse. Acudió toda la casa en su socorro. El jefe de gabinete preguntó:

– ¿Tenemos sales

– No -contestó alguien.

– ¿Y vinagre?

– Sólo la cara de la señora vicepresidenta.

-¿Y qué hacemos entonces?

Fue cuando llegó el ministro Ábalos, se quitó un zapato y aproximó el pie a la discreta nariz de la señora del presidente, doña Begoña, que enseguida volvió en sí y, tras proclamar que en palacio huele a rayos, explicó la causa de semejante escándalo.

– Pedro me ha dicho una verdad -declaró ante el estupor general.

– ¡No! -proclamó alguno de los presentes

– A ver si va a estar enfermo -propuso otro.

– ¿No bebería anoche? -se interesó un ministro.

– Igual es que ha comido algo que le ha sentado mal -dijo la doncella.

Entonces Ábalos hizo la pregunta:

– Begoña, ¿qué es lo que te ha dicho?

– ¡Que las chaquetas le quedan rabicortas, por el amor de Dios!

– ¡Hombre, no es para tanto! -sugirió el jefe de gabinete.

– Pero es que es verdad… ¿y cuándo se le ha oído a Pedro una de esas?

Todo el mundo asintió con la cabeza. Ábalos se guardó el pie en el zapato. El servicio ayudó a incorporarse a la señora del presidente, doña Begoña y acompañarla a su gabinete personal al mismo tiempo que abría las venatnas para orear el mal olor. El jefe de gabinete se marchó a sus despacho, donde, mientras limpiaba las gafas con un trozo de papel higiénico, mirando al infinito dijo en un tono casi imperceptible de voz: “¡estamos ante una crisis!”.