Los amigos venezolanos de Sánchez e Iglesias reciben a Guaidó en Caracas con afecto

>> Sólo se echó de menos a Rodríguez Zapatero, que es el que sabe de verdad.

Los amigos venezolanos de Sánchez e Iglesias reciben a Guaidó en Caracas con afecto

Sánchez se lleva muy bien con los demócratas hispanoamericanos. (flickr)

Los amigos íntimos de Pablo Iglesias y Pedro “Mentiras” en Venezuela recibieron en el aeropuerto de Caracas al presidente Juan Guaidó con ostensibles muestras de afecto, cariño y admiración. A Guaidó y su esposa, Fabina Rosales, le aclamaron un par de cientos de personas, y les pasó lo que a Los Beatles o a los toreros, que en el entusiasmo levantado, quisieron arrancarles trozos de su ropa en recuerdo.

En el tumulto generado por la descontrolada emoción de los presentes, algunos periodistas resultaron golpeados y perdieron parte de su material, especialmente el más caro, y eso que estaban allí numerosos efectivos de la Policía y de fuerzas militares, que, conmovidos, no impidieron que el pueblo manifestase sus verdaderos y sinceros afectos.

Se echó de menos la presencia del gran, inteligente, carismático y diplomático expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, más conocido por el nombre artístico de ZP, que es quien sabe de verdad lo que ocurre en Venezuela, según dice él mismo. De haber asistido, la fiesta hubiese sido total, conocida su repajolera gracia. También estuvieron algunos embajadores extranjeros en Venezuela, que en el festivo tumulto perdieron la cobarta, el pin de su bandera y en algún caso puntual, la cartera.

Para un día de estos se espera una declaración de Pablo Echenique resaltando el ambiente democrático y de paz que se vive en Venezuela, de donde no salen más que buenos propósitos y algunos giros postales para los amiguetes de España. De momento Pedro “Mentiras” ha tomado la decisión, según dijo ayer en el Congreso, de rebajar a Guaidó de presidente, cargo en el que le tenía hasta ayer mismo, a jefe de la oposición, en un nuevo gesto de su reconocida generosidad: siempre que se sube al Falcon pregunta, “¿qué se debe?”, y el oficial del Ejército del Aire que guía el avión le comunica que está todo pagado.