“Llevaba cobrando la pensión del muerto 30 años porque a él ya no le hacía falta”

>> Seguramente al fallecido, que sería un caballero, la cosa no le habrá molestado.

“Llevaba cobrando la pensión del muerto 30 años porque a él ya no le hacía falta”

Una mujer le ha ganado la partida a Hacienda durante 33 años. (pxfuel)

La trabajadora de un hospital psiquiátrico que se llama Igeña de apellido -ella, no el hospital-, se las “ingeñió” en su día para pasarse 33 años cobrando la pensión de un muerto. “A él ya no lo le hacía falta”, dijo cuando fue descubierta hábilmente por Hacienda tras tres décadas de hacer caja en Caja Madrid -valga la redundancia-, casualmente, donde también demostraron maneras en el control y custodia de las cuentas de las personas, ya sean vivas o difuntas.

La argumentación de Igeña no cayó mal, conocidas las de los altos dirigentes sociales españoles contemporáneos, como aquella vez en que Pedro Sánchez acusó de “mentiroso” a Rajoy o negó haber falsificado su tesis doctoral, o la de Pablo Iglesias afeando a los “ricachos” que viviesen en superchalés antes que lo hiciesen él y su señora, doña Irene. Como se sabe, en el progresismo siempre hay un antes y un después, y lo de antes ya no cuenta si es negativo porque siempre hay que tener una aptitud de avance conque social.

Los dineros del difunto, que se llamaba Pons, sirvieron para que la empleada del psiquiátrico los invirtiese en el bingo y otros juegos de azar que le divertían, cosa que seguramente el señor Pons hubiese visto con buenos ojos porque, sin duda, sería un caballero. Hacienda, sin embargo se ha cabreado, y ahora le quiere sacar los cuartos a Igeña y a Bankia, que se quedó con Caja Madrid o viceversa, o sea, que Caja Madrid adquirió Bankia para disimular.

El caso es que Igeña tiene una edad que ni la va a permitir devolver la deuda ni para ir a la cárcel, lo que no parece muy injusto si consideramos que otros más jóvenes andan por la calle después de asesinar a gente o llevarse el dinero público a Bélgica, que es la pensión -alojamiento de baja estofa- de los delincuentes españoles.

En fin, que han cogido a una mujer de 83 años y no son capaces de pillar a Puigdemont. La eficiencia del sistema de coerción legal español parece depender de las extremidades inferiores.