Donde se demuestra que el PSOE es un partido democrático franquista

Donde se demuestra que el PSOE es un partido democrático franquista

Pablo Iglesias, aconsejador del atentado personal para sus adversarios políticos. (wikipedia)

Lamentamos mucho generar tristeza entre los seguidores históricos del PSOE, pero ciertamente se trata de un partido que alcanzó su condición democrática en pleno franquismo, lo que esperamos no esté detrás de la exhumación de los restos del Caudillo, o bien como intento de hacer desaparecer la causa y recuerdo de aquel acontecimiento, o bien con el fin de trasladarlos a un lugar para el discreto culto -laico, naturalmente- de los militantes y simpatizantes de dicho partido en acción de gracias.

El PSOE confirmó su recién adquirida condición democrática en la celebración de su 13 congreso en el exilio, en la localidad francesa de Suresnes, en la que Felipe González deplazó al histórico dirgente Llopis con el apoyo de los líderes socialistas europeos y convirtió un partido totalitario a la nueva imagen socialdemócrata. Esto ocurría en octubre de 1974, un año antes de la muerte de Franco.

El caso es que el PSOE desde su fundación por Pablo Iglesias, había demostrado una acusada tendencia prosoviética, y por lo tanto dictatorial y tiránica. De hecho Iglesias se estrenó en las Cortes “recomendando el atentado personal” contra Antonio Maura. No parece que recomendar el asesinato de un dirigente político adversario se pueda considerar una actitud conciliadora, dialogante y democrática.

Poco tiempo después, el PSOE colabora activamente en el golpe de estado incruento que protagoniza el general Miguel Primo de Rivera. Tan intenso es su apoyo que Largo Caballero -al que gustaba ser concocido como el Lenin español- es propuesto para ministro, aunque finalmente no ocupa el cargo. Tampoco parece que esta postura socialista denote un gran amor a la democracia. Si Primo de Rivera era un golpista para el común, el PSOE no lo era menos.

Como se sabe, al poco tiempo se proclamó la II República, cuyos promotores, desde los comunistas, socialistas, anarquistas y los azañistas, deseaban convertir en una república popular. A los tres meses de proclamda se quemaron iglesias, bibliotecas y numerosas obras de arte, por ejemplo toda la obra de Mena e iglesias de Málaga. Esta aportación a la desaparición del patrimonio nacional, continuadora de la realizada por el invasor francés siglo y cuarto antes, tampoco se le podrá sumar al PSOE como una característica democrática.

A los pocos más de dos años de proclamada la República, el PSOE promovió la llamada revolución de Asturias y apoyó, al mismo tiempo, la proclamación del Estado Catalán. En Cataluña la cosa se resolvió en una horas y un centenar de muertos, en Asturias los asesinatos ascendieron a miles y exigió la participación del Ejército. Aquí el PSOE refrendó su condición de partido prosoviético nervioso por desarrollar la revolución a imagen y semjenaza de la que lideró Lenin en Rusia a base de incontables matanzas de adversarios políticos y los propios seguidores.

Para rubricar la firma, sus dirigentes, Largo, Prieto, Besteiro y demás, que habían sido sentenciados a muerte y luego indultados, se pusieron muy nerviosos cuando las derechas ganaron las elecciones y se liaron a organizar una guerra civil total después de la ensayada en Asturias. Largo Caballero amenazó con la guerra si el Frete Popular no ganaba las elecciones de 1936. Efectivamente las ganaron manipulando los resultados, pese a lo cual mandaron a la fuerza pública a matar a los jefes de la oposición, convirtiendo así al Estado en terrorista, momento en que el Estado de Derecho desaparece y todo se reduce a la defensa propia, o sea, la selva.

El PSOE se fue al exilio nuevamente derrotado y se diluyó en los años siguientes, donde el peso de la oposición a Franco la llevó el Partido Comunista. Cuando el cambio de régimen se llevaba gestionando mucho tiempo antes de la muerte de Franco, ya se echó en falta, por los que iban a sacrificar el sistema político, una oposición democrática, que en modo alguno podía representar un partido como el Comunista. Así que se encargó la obra a los de “Sevilla” que lideraba Felipe González, y fue en ese momento cuando el PSOE renunció al marxismo y se incorporó a la socialdemocracia, en plena época de Franco. Por lo tanto el PSOE es un partido democrático del franquismo, y no hay más tío páseme usted el río.