La plantilla de políticos españoles sólo cuesta algo más de 2.600 millones de euros a los indígenas

>> Si se valorase su eficiencia y productividad, seguro que valía el doble o el triple, tirando por lo bajo.

La plantilla de políticos españoles sólo cuesta algo más de 2.600 millones de euros a los indígenas

Señor Rodríguez Zapatero, referencia del político de alta preparación y eficiencia. (flickr)

La tía Angustias y un señor que sigue diciendo que vota al PSOE porque es el partido de los obreros, consideran que 2.600 millones de euros es barato para pagar a todos los políticos que España necesita, considerando que los naturales de esta nación, en su molicie, para la gestión de los asuntos públicos, es decir, de servicios comunitarios -los que no nos podemos pagar cada cual de nuestro bolsillo- necesitamos ayuntamientos, diputaciones provinciales, comunidades autónomas, el Gobierno de la nación y la Unión Europea, además de 19 cámaras legislativas -contando Ceuta y Melilla- y descontando ese casino que llaman “parlamento europeo”.

En efecto, 2.600 millones son pocos, hacen faltan más millones para edificar torreones de viviendas sociales, de asociaciones de vecinos, de amigos del país, de inspectores de seguridad laboral, de consejos económicos y sociales, de televisiones públicas y otros pesebres en los que abrevar.

Al fin y al cabo es una cantidad insustancial, si consideramos que es semejante a la que gasta el Ministerio de Educación con menos éxito que el de nuestros políticos. Si se les valorase -a los políticos, no al ministerio- por su productividad y eficiencia, igual les deberíamos pagar el doble o el triple, con las pagas extraordinarias de Navidad y el 18 de Julio. De participación en beneficios, que se inventó ese fascista de José Antonio Girón de Velasco, no hablamos, porque se nos iba a ir el presupuesto y no tendríamos ni para mejorar las listas de espera en los hospitales ni las pensiones más precarias, asuntillos que va a resolver Pedro Sinsustancia en menos tiempo que tarda en subirse al Falcón.

Como suelen decir algunos tertulianeses y columnistas, la función política está mal pagada, aunque nunca explican qué conocimientos se requieren para ejercer esa función. Por ejemplo, un médico de hospital está peor pagado que uno de atención primaria; un notario, que a día de hoy levanta menos actas de ventas de pisos que El Pocero, sufre cierta precariedad salarial pese haber pasado la oposición, con la de registrador, más exigente de estepaís. Un albañil está a la expectativa de si el Gobierno va a subir impuestos y bajará la venta de pisos, en cuyo caso se irá al paro. Y sin embargo, nadie les presta atención pese a que tienen, cada uno en su labor, cierta o gran preparación. ¿En qué está especializado un político contemporáneo español?

En sapienza, amigos. Porque puede que no se haya formado en nada con profundidad, ni tan siquiera con superficialidad, pero el carácter de un político español es tan recio, tan sobrio, tan riguroso, tan exquisito, que en cuanto le dan una competencia se convierte en experto, ya sea de urbanismo, cultura, educación, medioambiente, recogida de basuras e incluso de selección de envases y vidrio, cosa que antes hacían unos señores que llamaban traperos.

Esto es lo que hay, así que si cada español pagamos 50 euros por agente político de ayuntamiento, diputación, comunidad autónoma o gobierno estatal, nos debemos dar por satisfechos de que no nos salga más caro, cosa que probablemente pasará en función de que la crisis económica sea más profunda.

Otro día intentaremos saber qué nos cuesta la administración y dirigentes de la Unión Europea. Pero mañana no va a ser.