El Ministerio de Defensa investiga a soldados por no abandonar sus armas; antiguamente lo grave era lo contrario

>> El diputado que cubre la cuota de discapacitados en las Cortes critica la cosa.

El Ministerio de Defensa investiga a soldados por no abandonar sus armas; antiguamente lo grave era lo contrario

Para Robles los militares sirven, esencialmente, para que la escolten a ella. (flickr)

El Ministerio de Defensa, que está para protegernos de agresiones exteriores pero que por las vallas de Ceuta y Melilla no aparece, está investigando a unos legionarios que, de vuelta de unas maniobras, se pararon a tomar unas cervecitas en una terraza, como cualquier español o turista. El problema, por lo que parece, es que colocaron a sus pies sus armas reglamentarias, y eso a los nazis catalanes, vascos y la “gente” de Podemos les ha causado estupor.

Cualquiera que haya hecho el servicio militar -quizá por eso no lo sabe la señora ministra-, conoce la orden terminante de que cuando se entrega, por un suboficial, un arma custodiada en el armero, quien la porta no la puede abandonar nunca. Incluso si hace guardia frente a un bar y se va a tomar una copita. En ese caso, le puede caer un arresto largo, pero si abandona el arma en el lugar de centinela, sea un inmueble o un transporte, es cuestión de consejo de guerra.

Esto tampoco lo sabe el que cubre, en las Cortes, el porcentaje de insuficiencia mental que toda alma cristiana o humanista debe acoger. El bellaco -sinónimo de rufián, pillo, sinvergüenza…-, que es de esos que se sienta a tocar el piano y arrima el instrumento a la banqueta en vez de lo contrario, se ha puesto a criticar el asunto por las redes sociales, su mundo natural para expresar sus opiniones, ya que en España sólo le entrevistan los medios de comunicación nazionalistas catalanes y vascos, y el canal nacional de la telebasura.

Seguramente la ministra encontrará un medio de dar lecciones sobre lo inadecuado de que los soldados, después de dejarse el pellejo en las maniobras, se tomasen unas cervezas, como hacen los deportistas que se recuperan de la deshidratación con esa bebida, recomendada por algún premio Nobel de ciencias. La ministra quizá tampoco sepa que en caso de guerra, los legionarios y las aguerridas tropas de los partidos de izquierda en la Guerra Civil tomaban otras sustancias más animosas para asaltar trincheras.