Pedro Sánchez va a escribir el nuevo Quijote y Manuel Cruz el de Avellaneda, modestia aparte

Pedro Sánchez va a escribir el nuevo Quijote y Manuel Cruz el de Avellaneda, modestia aparte

El señor Cruz, un copión en lenguaje escolar antiguo.

Según todos los indicios, después de conocido que lo que se llamaba en la escuela antigua copión es ahora en España un valor superior, ya se baraja la posibilidad de que Pedro Sánchez firme una nueva edición de El Quijote y que el presidente del Senado, de su propio digno partido le responda a la segunda parte en plan Avellaneda. Ya se sabe que copiar sólo exige un mínimo esfuerzo, sobre todo si contratas a un negro para ello.

Al presidente del Senado, Manuel Cruz, no le conocían ni en la propia cámara alta hasta el otro día, cuando el diario ABC reveló que es como el presidente Pedro Sánchez, un plagiador, adjetivo que evoca un tipo de cantar, pero que, sin embargo, se refiere a copistas, copinones, imitadores o imita monas. A Cruz no se le conocía en el Senado porque la cámara se ha pasado cuatro meses de ocio, cultura y vacaciones aunque cobrando un sueldo.

Como andamos por la escuela, el chivato ha sido el periodista Javier Chicote que también delató el copieteo de Pedro Sánchez en el diario ABC, pero como España no es Alemania, aquí no sólo no dimite nadie, sino que además demostrar que eres un fraude intelectual está bien visto, al menos por los 7,5 millones de votantes del PSOE. ¡Cuánta dignididad, honorabilidad y ganas de comer sardinas en la Casa de Campo!

Seguramente Sánchez y Cruz sólo se sepan del Quijote lo de “con la Iglesia hemos topado”, cosa que nunca escribió don Miguel, que en realidad se refería a “iglesia” en minúscula, o sea, a templo, y a que la había encontrado, como referencia de centralidad en cualquier localidad de España y gran parte de Europa. Pero ya se sabe que en la historia del socialismo una iglesia es algo que hay que quemar.

Total, que vamos a seguir, según todas las encuestas, con tipos copinones, bastante lerdos y títulos universitarios que se han ganado frecuentando los pasillos del rectorado, pero estudiando poco, como delatan en sus dirscursos gaseosos, como pompas de jabón, que diría Machado, el bueno, o sea, Antonio, y no el malo, o sea, Manolo el comunista.