La constante “fiesta de la democracia” aburre a gran parte del personal, según algunas encuestas

>> Igual, lo que reividican es la fiesta de la burocracia, con perdón

La constante “fiesta de la democracia” aburre a gran parte del personal, según algunas encuestas

Esperemos que la voz no sea la de Belén Esteban. (wikipedia)

Es o era habitual que en cada convocatoria electoral pusiesen el micrófono a algún ciudadano y varios políticos que ensalzaban la fecha como “la fiesta de la democracia”, dicho con una gran sonrisa. Pues ahora, según algunas encuestas, resulta que el personal está hasta la coronilla de tanta fiestuqui, igual es porque se ha terminado el verano, estación en la que no hay día sin su jarana.

La verdad es que para los políticos que viven del momio público, sus asesores y esos que obtienen un empleo mediante la fijación del carné del partido en la frente, una jornada electoral es emocionante y puede ser feliz si ganas y sigues manteniendo el salario y las obligaciones, que suelen consistir en crear nuevos problemas a los ciudadanos y decir consignas. O sea, pensar para mal o no pensar porque las frases hechas te las comunican por circular vía correo electrónico.

Ir a votar para que luego tu elegido pacte con uno que tú no has querido apoyar, o que lo hagan con los que hasta hace un rato mataban a la gente por calle, o esos que te han arruinado varias veces por su gandulería y falta de talento, empieza a cansar al gentío, que sospecha que cuando los políticos le piden responsabilidad lo que en realidad reclaman es poder, un sueldo y coche oficial, no sea que haya que volver a la fría calle con lo poco que saben hacer.

Igualmente los argumentos que algunos utilizan para convencer el electorado empiezan a tener cierto tufillo de suficiencia, esa que considera al votante un gilipollas dispuesto a tragarse cualquier cuentecillo que unas veces se cuenta a favor y otras en contra. También se quejan los votantes de que el aspecto de los candidatos cambia poco y los hay que han fracasado con frecuencia sin que su sentido de la responsabilidad, ese al que aluden repetidamente, les aconseje marcharse a su dimicilio familiar y dejar paso a alguno del que se suponga que puede hacerlo mejor.

La fiesta de la democracia tiene cada vez un carácter más marcado de ser en realidad la “fiesta de la burocracia” y, claro, para el que tiene que salir cada mañana a ganarse los 20 euros que se necesitan en casa para comer modestamente, se está cansando de tanta desigualdad con respecto a algunos individuos e individuas que disfrutan de una larga carrera de ineficacia e intulidad, eso sí, cobrando un sueldo superior a la media.