Pedro Sánchez se empieza a parecer a Amalia Rodrígues: “una casa portuguesa es, con certeza, una casa portuguesa”

>> No se sabe si con “vía portuguesa” se refiere a la deteriorada línea ferroviaria Madrid-Lisboa.

Pedro Sinsustancia la ha cogido llorona y anda por las equinas invocando “la vía portuguesa”, que si se refiere a la del tren está un poquito fastidiada, como saben en Toledo y Extremadura, con frecuentes averías de los trenes por abanono en el mantenimiento. Así que si elige semejante línea, igual descarrila.

Con tanto lloriqueo también recuerda la célebre canción interpretada por Amalia Rodrígues “Una casa portuguesa”, aunque no con el aire alegre de la cantante sino con un tono de triste fado que le imprime el presidente en funciones en su afán de amarrarse al palacio de La Moncloa y al avión Falcon.

En efecto, una casa portuguesa es, con certeza, una casa portuguesa, aunque las similitudes con la situación política española del país vecino no tengan nada que ver. Pero ya se sabe que don Pedro es amante de la trola y hace reinterpretaciones libres de la realidad para acomodarlas a sus intereses, muy alejados del de los españoles.

Ahora implora, con lágrimas en lo ojos y gimoteos, la responsabilidad de los partidos de la oposición para que él y doña Begoña sigan disfrutando de los placeres palaciegos, cuando él mismo se los negó a Rajoy, que tenía más créditos que los suyos. A esto, antiguamente se le llamaba cinismo, ahora, los miembros del gobierno atún -por lo de bonito- lo llaman estadismo, concluido de sus grandes lecturas políticas: las obras completas del Gran Wyoming.