Los Pujol demuestran la supremacía catalana sobre los demás españoles: Candelas y el Tempranillo eran dos aprendices

>> En cuestión de robar, el exhonorable y su señora, doña Marta, están demostrando maneras.

Los Pujol demuestran la supremacía catalana sobre los demás españoles: Candelas y el Tempranillo eran dos aprendices

Estos solícitos amiguetes de Pujol -en el centro de la imagen- ya no quieren saber nada de su alter ego. (anticapitaliestes)

Los Pujol, naturales de la misma cataluña capital de la parte supremacista, han demostrado que en lo tocante a la cuestión del trinque de los dineros públicos o privados son una raza superior, mucho más que Luis Candelas o José María “El Tempranillo”, que no eran catalanes, sino castellano y andaluz respectivamente, o sea, de la clase inferior.

En relación con los Pujol Ferrusola, los Candelas y Tempranillo eran unos primos. El primero no mató nunca a nadie, fue un elegante caballero que, por la noches, se transformaba al latrocinio sin causar daño. “El Tempranillo” por su parte, aunque se le atribuye una muerte, era de esos bandoleros que se dedicaban a robar las arcas públicas sobre todo, como los Pujol, aunque el andaluz repartía entre su gente y personas necesitadas, de vez en cuando, el producto de sus hurtos y atracos.

De los Pujol ya ha ido alguno a la cárcel y por lo que se va adivinando, la mayoría acabará con sentencias desfavorables, aunque no recibirán garrote vil como Candelas, que murió así por ladrón y no por asesino. A “El Tempranillo” le mataron en una refriega encabezada por uno de sus socios bandoleros que se había pasado de bando. En este caso, Pujol será negado tres o veincuatro veces por sus alumnos, desde Mas a Torra pasando por el pintoresco Puigdemont y el no menos intelectual nacionalsocialista Junqueras.

Total, que en la cuestión de enriquecimieto ilícito el nazionalismo catalán ha demostrado grandes maneras, las que les diferencian de la mayor parte de españoles que se levantan cada mañana a ganarse un modesto sueldo y lo más que piensan, como delito, es en cómo ahorrarse el IVA del fontanero que ha reparado el calentador en casa.