2019: El mejor verano de la vida de los políticos españoles y los periodistas

>> Los primeros siguen de vacaciones porque no tiene presupuesto; los segundos se han ahorrado las serpientes estivales.

2019: El mejor verano de la vida de los políticos españoles y los periodistas

Qué bien se lleva el nazionalsocialismo. (flickr)

Sin duda el verano de 2019 será el mejor de la vida de los políticos españoles y de los medios de comunicación sensacionalistas. Este es un verano en el que el periodismo no ha tenido que buscar serpiente que colocar a la clientela. Se acuchilla, un día sí y otro también, por las calles de Barcelona; se agrede a las fuerzas de seguridad en un festival ilegal que se celebraba en una zona natural protegida, con lo que somos para el ecologismo de salón; clavan una navaja a un agente local y el fiscal pide una pena para el agresor de reprimenda por actitud pueril; varios colectivos de “migrantes” se lían a trompazos con turistas, vecinos y las propias fuerzas del orden en agradecimiento por haber sido acogidos…

Ni periodistas ni políticos podían pedir más. Un verano divertido en el que los primeros no han tenido que hacer esfuerzos creativos y los segundos han estado de vacaciones obligadas al no existir Gobierno que tome decisiones que criticar o envíe proyectos de ley a las Cortes Generales. Ni siquiera los gobiernos regionales tienen mucho más qué hacer que asistir a las fiestas de pueblo ya que no pueden decidir a qué dedicar el dinero que el Gobierno no les puede enviar por falta de facultades… legales. Ya se sabe que un político sin presupuesto es una nulidad, y con él, o sea, presupuesto, un derrochador improductivo.

Así que don Pedro Sánchez se fue a comer con los del G-7 acompañado de su señora, doña Begoña, con otros grandes dirigentes del mundo igualmente invitados de algunas destacadas democracias de Oriente y África. Un ambientazo, vamos, capitaneado por esa pareja tan graciosa formada por Trump y ese señor británico al que solo le faltan las andalias, calcetines y pantalón corto para ponerse a la largura de la corbata del distinguido presidente norteamericano, que recuerda en el atuendo a Jesús Gil (q.e.p.d.).

Total, que ha sido un verano de cobrar sin trabajar para parlamentarios, miembros del Gobierno y demás, con una excepción, los que sí han cobrado han sido policías y guardias civiles, así como algunos turistas en Cataluña, ese paraíso de la superioridad racial. Y los fiscales y jueces reclamando “proporcionalidad” en la respuesta policial a la violencia. Un verano de órdago.