Los domingueros quieren cortarle el gaznate al gallo por hacer su natural: cantar a la mañana

>> El turismo rural está haciendo mucho daño a la agricultura, que es lo que hay antes de la cultura.

Los domingueros quieren cortarle el gaznate al gallo por hacer su natural: cantar a la mañana

El gallo cantarin está cayendo en descrédito en su medio natural. (pixabay)

Se veía venir. El turismo rural está haciendo mucho daño a la agricultura que es lo que hay antes de la cultura. Se vendió el invento como la salvación de un campo vendido a saldo en el convenio de entrada en la Comunidad Europea, y se engañó a promotores y futuros clientes. A los primeros, presentando la fuerte inversión como muy rentable, cosa que se ha descubierto falsa. Y a los segundos, porque se les invitó a acudir a estos alojamientos de alta calidad con precios de pensión y algunos se hacen un lío.

En Soto de Cangas (Asturias) han abierto un procedimiento para cerrar una granja porque a los clientes les molestan los cantos con los que los gallos saludan al nuevo día, que es su natural. O sea, que se deduce que muy ecológicos que se presenten lo serán en sus comportamientos, pero no en sus convicciones, aunque luego alardeen de saber un motón de ese mantra que llaman cambio climático.

Los domingueros de albergue rural quieren cortar el gaznate al pollo, como antes exigieron el cese del sonido de las campanas o el altavoz del Ayuntamiento. Pronto pedirán lo mismo para acabar con el rebuzno del asno, el mugido de la vaca y el ladrido de los perros. Querrán cambiar la hierba por moqueta, los insectos por almejas a la marinera y el olor a cerdo por Chanel número 5.

La cursilería se ha comvertido en una forma de ser en expansión que no acepta las cosas como son, como bien explica este pastor.