¡La órdiga!: premian a un periodista que investiga cosas y además es doctor sin trampa

>> A este paso se va a pedir igualdad, mérito y capacidad para ocupar un cargo público, como en la empresa privada.

¡La órdiga!: premian a un periodista que investiga cosas y además es doctor sin trampa

Javier Chciote Lerena, doctor en periodismo de verdad, no como Pedro Sinsustancia.

La Asociación de Periodistas de Madrid ha otorgado su 79 premio al mejor periodista del año 2018 a uno que en vez de ir a ruedas de prensa y decir que practica el oficio, se ha dedicado a investigar diversos asuntos relacionados con la Púnica o el doctorador de Pedro Sinsustancia, entre otras cosillas. O sea, un “facista”.

Esto es la órdiga. ¿Dónde va a llegar el periodismo si en vez de vivir del régimen se dedica a contar lo que pasa realmente y no lo que fabulan los políticos? A este paso para ocupar un cargo público igual piden, como en la empresa privada, igualdad, mérito y capacidad, en vez de vasallaje, que es a lo que dedican, razonablemente, los gobiernos regionales, las diputaciones provinciales, el Gobierno de la nación y los grandes ayuntamientos fomentando el periodismo objetivo, es decir, el que habla bien del que paga.

El periodista premiado se llama Javier Chicote por parte de padre y Lerena por parte de madre, que últimamente, como decía el historiador Fernando Jiménez de Gregorio, parece que no hemos tenido madre al restar de nuestras credenciales el apellido de quien nos trajo al mundo realmente.

Chicote, a la sazón, ha realizado investigaciones periodísticas a izquierdas y derechas, publicadas en ABC. Y además es doctor en periodismo de verdad, sin trampa ni cartón, calificado por un tribunal distinto al que valoró la tesis falsa de Pedro Sinsustancia. Precisamente Chicote fue el que levantó la liebre de nuestro mentiroso presidente del Gobierno, amante de los colchones nuevos y de los aviones de uso privado, admirado por siete milones y medio de honrados españoles.

A Javier, los damnificados de la Púnica, la tesis falsa, las cositas de la ministra Calviño o la Fundación Messi, no le tendrán gran afecto, aunque gracias a él sepamos los detalles de tanto trampantojo. Es lo que tiene el periodismo actual: mal pagado, mal considerado y estimado despreciativamente como servicial por la clase política.

Si será así, que es el propio periodismo el que se premia a sí mismo.