La malagueña Congregación de Mena imparte teología: ser político y católico está feo

>> El hermano mayor se erige en “doctrinario de la fe” y prohibe a los cristianos asistir a los actos que les son propios

La malagueña Congregación de Mena imparte teología: ser político y católico está feo

El jefe de la cofradía del Cristo de Mena ha decidido qué católicos pueden o no asistir al desembarco de la Legión. (wikimedia)

Un señor que se llama Antonio de la Morena se ha encumbrado, el solito, a prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y ha determinado que los políticos que no sean de izquierdas, es decir, los únicos que podrían ir en función de sus creencias religiosas, no asistan al desembarco del Cristo de Mena -que no lo es porque el original lo quemó el Frente Popular en 1931- que tradicionalmente realiza la Legión en el puerto de Málaga cada Semana Santa.

De la Morena es el hermano mayor de la Real Congregación del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y Nuestra Señora de la Soledad, o sea que no es el cardenal Luis Francisco Ladaira Ferrer, el jesuita español que preside dicha congregación vaticana, de las que también fue responsable el luego Papa Ratzinger. Ello da idea de la importancia del personaje, que ha pedido a los políticos que no asistan al acto, no sea que se vaya a convertir en un foro de “debate político”.

Salvo en Cataluña, donde los obispos pronuncian homilías independentistas y algunas iglesias que acogen a curas trabucaires, no se conoce a nadie que haya asistido a una procesión que acabase como una sesión del Congreso de Diputados. Pero si el señor De la Morena muestra esta preocupación, seguramente es que tiene indicios de que pueda pasar.

Su autoridad es tanta que además ejerce de guardia municipal, ya que ha determinado quién puede y quién no puede circular por el puerto de Málaga. Lugar que se convierte así en una suerte de Corea del Norte, donde hace falta salvoconducto para moverse de un sitio a otro.

Pero sin duda, su mayor autoridad la demuestra en el orden religioso. Se ha liado el turbante a la cabeza y prohibe a los católicos asistir a los actos que les son propios. ¡Cómo se está modernizando la Iglesia!