(VI). Hay que ver lo que piensan en nosotros

(VI). Hay que ver lo que piensan en nosotros

Ramón Gómez de la Serna, inventor de la Greguería. (flickr)

Antiguamente ser alcalde o concejal era un servicio público, ahora es servirse del público.

Solamente del político en excedencia José Bono Martínez se puede asegurar sin temor a equivocarnos, que tiene la cabeza bien poblada.

La democracia es como una señora muy buena de la que todo el mundo quiere aprovecharse (frase tomada prestada de Enrique M. S.)

El político moderno es uno que nunca se equivoca, nunca pide perdón por su ineptitud y siempre derrocha grandes cantidades de dinero ajeno mientras amasa el propio.

Los rentistas y los políticos viven del dinero de los demás. Sin embargo, el primero, para llegar a su situación, ha realizado inversiones, el segundo algún favor inconfesable.

Si viajas a Italia no preguntes por el Gobierno, suele no estar.

La mentira se ha instalado de tal forma en la oratoria política moderna que explica lo sonriente que se muestran los políticos profesionales: se mofan de sus votantes.