Consultorio de lingüística de la señora Calva (V): ¿Cómo puede afectar el lenguaje inclusivo a la poesía?

Consultorio de lingüística de la señora Calva (V):  ¿Cómo puede afectar el lenguaje inclusivo a la poesía?

Real Academia de la Lengua Española en desuso. (wikipedia)

EL TROLEDIARIO, en su afán de cumplir los principios periodísticos de informar, formar y entretener, pone a disposición del lector este consultorio de lingüística que respalda una afamada periodista española de reconocido prestigio en el movimiento feminista, pero que con modestia inhabitual, prefiere mantener el anonimato y firma con el pseudónimo de un personaje de feria decimonónica, semejante a la mujer barbuda, pero sin pelo en la parte superior del cuerpo humano. Tratamos con ello de dar resolución a las dudas surgidas entre la población -que no duerme por la preocupación que le causa este asunto- con la propuesta del lenguaje “inclusivo” surgido de los intensos debates del Consejo de Ministros que preside el denso Pedro Sánchez.

 

Señora Calva: soy un poeta con aspiraciones, y como todo rapsoda que se precie debo manejar el lenguaje de forma no sólo adecuada sino brillante. Pero al mismo tiempo, mi alma progresista me plantea grandes problemas a la hora de plasmar mis versos con un lenguaje correctamente inclusivo, por lo que acudo a usted en busca de ayuda e inspiración.

Por ejemplo, ¿si comienzo un soneto con la palabra hombre en sentido de humanidad, debo incluir también el término “mujer”? Como comprenderá, el endecasílabo se me frustra, y aunque no lo contruya con versos de esa medida, los catorce se me van a quedar cortos, aunque incluya estrambote. Otro suponer pongo con estos versos de Bécquer: “mientras sentirse puedan en un beso/dos almas confundidas;/mientras exista una mujer hermosa,/¡Habrá poesía!”. ¿A ver dónde diablos metemos, quiero decir, incluimos al “hombre hermoso”?

Por otra parte, modernamente mis colegas femeninas se niegan a que las denominemos como poetisas, así que ahora todos somos poetas. ¿Deberíamos los varones denominarnos poetos? Esto ya fue una propuesta de Tip que se tomó a choteo.

Respuesta de la señora Calva: Estimado poeta. No sé si llegará usted lejos en la literatura, pero en los caminos de la inteligencia no creo que pase de concejal de Cultura. Por si no lo sabe, las cosas evolucionan, se desarrollan y cambian, de modo que si para escribir un soneto con el debido lenguaje inclusivo, que próximamente será obligatorio por Ley, hay que cambiar de 14 a 28 el número de versos, el pulso no debe temblarle. En cuanto al ejemplo de Gustavo Adolfo Bécquer me ha dejado sorprendida. ¿Un progresista como usted tomando como ejemplo a un poeta decimonónico, machista y rimador? Déjese usted de sonetos y rimas y practique el verso libre, que es lo que todo el mundo hace hoy en día.

Por lo que respecta a lo del término poetisa, me parece magnífico que las autoras se nieguen a ser denominadas con palabra tan cursi que próximamente pediremos al nuevo director de la Academia que sea eliminada del diccionario. ¿Han consetido los hombres en llamarse amazones como las mujeres que montan a caballo se llaman amazonas? No, se llaman jinetes, pero en este caso no podemos hacer femenina la palabra porque se convertirían en jinetas, que es un animal asilvestrado. En mi opinión, a lo que debemos tender es a la desaparición del género en las palabras, y este de “poeta” para hombres y mujeres es magnífico. Porque me pregunto, retóricamente, es decir, que no hace falta que me vuelva a escribir: ¿habiendo tanto degenerado en el mundo, qué importa uno más?