Una conmovedora y sufrida historia medioambiental

Una conmovedora y sufrida historia medioambiental

Los pies son muy productivos, además de llevar a tripas, como decía Panza. (Pixabay)

-Yo, aquí donde me tiene, no es que sea mucho de agua. De hecho nunca la bebo, soy más de cervezas y algún vinillo. Pero tampoco lo soy para la cuestión exterior. No tengo esas manías tan modernas de ducharme por la mañana y por la tarde. He leído que pueden dañar las defensas naturales de la piel.

-Ya se lo he notado a usted cuando ha levantado el brazo izquierdo.

-Sí, es que no sé qué me pasa que tengo cierta pesadez. Me cuesta mucho levatarlo. Igual debería ir al médico. El caso es que como si el brazo tuviese su vida propia y se negase a responder a mis órdenes.

-Pues el otro, el derecho, parece tener las misma vida y dolencia, así que si me quiere usted hacer un favor, manténgalos pegados a su cuerpo. Sus brazos y quienes le rodeamos, se lo agradeceremos.

-Y los pies, ¿cómo los tengo?

-Como las axilas. Por lo que se ve, el agua no ha pasado por aquí tampoco, aunque igual si le hubiese echado usted unas cervezas o un vinillo estaban mejor.

-Las extremidades las tengo regular, ya me lo decía mi señora, que se divorció de mí y obtuvo la nulidad de la Iglesia porque no utilizaba, en su opinión, con frecuencia el dentífrico. ¡Ya ve usted, y todos los días me enjuago varias veces la boca!

-Con cerveza, naturalmente.

-¡Cómo se nota que es usted un profesional!

-Igual con un cepillo y dentífrico habría conservado usted a su señora, y algún diente.

-Si es que yo, por mi trabajo, me debo a ciertas obligaciones. No puedo estar por ahí haciendo exhibiciones impropias de mi tarea. Ya sabe usted que todo trabajo tiene una función social, y la mía es de extrema responsabilidad. No puedo defraudar a la gente que ha puesto su confianza en mí.

-Pero verá, si usted se presentase ante ese público al que está dedicado sin boqueras, con las axilas sin vida propia y cambiándose más frecuentemente de camisa y los calcetines, igual mejoraba su imagen y seguro que se lo iban a agradecer.

-Mire usted, yo soy un hombre, y los hombres debemos mostrar nuestra virilidad, nuestras características propias varoniles. Le aseguro, aquí entre nosotros, que eso tiene mucho éxito entre las mujeres. A todas las que me acerco me miran asombradas y me hacen muecas de complicidad.

-De eso estoy seguro. Incluso supongo que harán comentarios de usted con sus amigas en voz baja y le dedicarán insinuantes sonrisas.

-¡Eso, eso! ¡Cómo se ve que es usted un hombre cosmopolita!

-En mi oficio se aprende mucho de las costumbres humanas.

-Yo también tengo mucha psicología. El otro día se me acercó una señora con gesto torcido y me dijo, un tanto destempladamente: “a ver si frecuentamos más la limpieza e higiene”, enseguida reaccioné y le pregunté en qué barrio vivía, lo cual le sorprendió mucho. Sin duda no esperaba una respuesta inmediata a sus exigencias. Al día siguiente debió observar que en el entorno de su casa todo había mejorado.

-No le acabo de entender.

-Sí, que al día siguiente mandé a los servicios de limpieza viaria y dejaron el barrio como un jaspe.

-Pero usted, ¿qué es?

-Concejal de Medio Ambiente, Parques, Jardines, Reciclaje de Residuos Urbanos y Festejos. Lo de la afición a la cerveza viene de la parte de Festejos. Yo antes era más de la copa larga, pero cuando hay que asistir a tanta fiesta de barrio, local o de otras poblaciones en deelgación del Ayuntamiento, es más saludable alternar con cerveza, créame.

-Entonces deduzco que lo de las axilas, dientes y estos magníficos y viriles piés le viene a usted por la parte de medio ambiente, o sea, que está ahorrando agua.

-Va usted cogiendo el concepto.

-Pues le advierto que en las extremidades inferiores tiene usted un vivero. Se lo digo por lo de Parques y Jardines.

-Ya he notado que cuando ha llegado me ha metido usted los pies en un baño de agua caliente. Es un detalle que quiera usted mantener la flora viva.

-Bueno, en realidad es que los podólogos hacemos estas cosas para ablandar la uñas, durezas y callos… y amortiguar otras manifestaciones humanas en lo tocante a los perfumes varoniles de los que hablaba usted antes.

-¿Y eso negro que hay en el suelo?

-Es lo que había entre las uñas de sus pies y la carne propiamente dicha.

-Pues haga el favor de recogerlo y me lo envuelve para dárselo al jardinero jefe, que estamos un poco cortos en abonos.