El Gobierno atún -por lo de bonito- quiere reimplatar la Ley de Defensa de la República

>> La cosa consiste en que todo los medios de comunicación hablen bien de Pedro Sinsustancia y sus pintorescos ministros -y ministras-.

El Gobierno atún -por lo de bonito- quiere reimplatar la Ley de Defensa de la República

El señor Azaña, gran defensor de la antidemocrática Ley de Defensa de la República. (wikipedia)

Isabel Celaá y Carmen Calvo no lo saben, pero lo que andan pidiendo por ahí es la reimplantación de la Ley Fraga de Prensa, que si bien suprimía la censura previa prohibía la crítica a las jerarquías gubernativas. O igual lo que pretenden es resucitar la flamante Ley de Defensa de la República, por la cual se impuso la censura previa a toda actividada intelectual: periódicos, teatro, cine.

Por ejemplo, con la Ley de Defensa de la República no se podía hablar de homosexualidad, con lo cual algún miembro o miembra del Gobierno podría ser procesado por andar por ahí hablando con corruptos mal de compañeros del Consejo de Ministros. Las ministras hacen de Azaña y nadie de Indalecio Prieto, que fue el único que se opuso a semejante coerción de los derechos que impedía la intervención de los tribunales.

La ministra portavoz, que se suele hacer ciertos líos cuando explica las cosas, ha dicho que no son tolerables cierto tipo de preguntas. ¿La habrán preguntado por el color de su ropa interior? ¿O quizá por detalles de su vida familiar? ¿De sus relaciones amorosas a lo largo de suvida? De estas cosas y algunos detalles de lo que personas famosas hacen con la parte de su organismo que se suele higienizar en el bidet hablan a diario ciertos programas de televisión y numerosas revistas sin que nadie se haya propuesto, hasta ahora, poner límites.

Aunque parece que no se refiere a eso la portavoz. En su barullo mental lo que quería decir es que no se puede decir que la tesis del presidente es falsa, aunque esté detallada y escrupulosamente demostrado. Para la ministra, por el atracón intelectual que sufre, confunde la denuncia de una falsedad con una noticia falsa. Alguien debería explicarle que la noticia falsa fue que el presidente del Gobierno se anuncianse como flamante doctor.

Las noticias de esa naturaleza no las provocan los periodistas, sino quienes la protagonizan por una relajada moralidad que luego aconsejan a los demás.