Cómo ganar dinero en el sorprendente mundo de las nuevas tecnologías

Cómo ganar dinero en el sorprendente mundo de las nuevas tecnologías

Internet, ese mundo. (wikipedia)

Quienes hemos crecido al mismo tiempo que las nuevas tecnologías -aquí un recuerdo para el Amstrad y Spectrum- confundimos desde el principio en qué consistía la cosa. Nos esforzamos entonces en manejar los ordenadores personales y entender su funcionamiento. Al fin y al cabo, veníamos de una educación que pretendía que entendiésemos el concepto general, además de los detalles, y claro, la informática es un intrincado mundo del que sólo saben los ingenieros que diseñan las máquinas y sus funciones. Los demás somos cándidos esclavos del empuje de teclas, y el más sobrao cree que, por ese hecho físico y muchas veces sin sentido lógico, es experto en informática, cuando lo que más sabe es la utilización parcial de un programa diseñado, precisamente, para que lo entendamos los de inteligencia tarda.

Cuando aquellos aparatos se empezaron a conectar a teléfonos y comprobamos que transmitían textos e incluso imágenes con cierta calidad, precisión y repidez, comenzamos a sospechar que eso podía revolucionar las comunicaciones. Y apareció Internet, el medio de comunicación internacional más rápido, fidedigno y, a la vez, más expuesto al escrutinio de piratas, servicios secretos, cotillas y demás chusma. Los bienpensantes, ese mundo de ingenuidad, exaltamos la barbaridad de la capacidad de progreso de la ciencias y nos pusimos a hacer periódicos, crear servicios rápidos, tiendas, consultorios. O sea, no entendimos ni una palabra de lo que estaba pasando.

Y lo que está pasando es que en Internet te puedes ganar la vida fantásticamente sin tener ninguna preparación, sin saber una palabra de informática, sin tener nada que aportar a la sociedad en la que vives y gracias a la que te sostienes. Vivir de Intenet es más fácil que hacerlo de político, para lo que tampoco hacen falta grandes cualidades, como vemos oyendo alguna intervención de Nicolás Maduro, Quinito Torra o cualquier otro gran estadista contemporáneo.

En Intenet, bien es verdad, debes enseñar algo, pero no se trata de ciencias exactas ni metafísica o geografía. Basta con que enseñes parte o el total de tu organismo sin ropaje alguno. Tampoco importa si eres más joven o menos. Si ya tienes cierta popularidad en la red y un día te operas la nariz o rebajas barriga, basta con eso para conseguir miles de visitas, que por lo visto generan gran cantidad de dineros. Por ejemplo, si unos estudiantes universitarios enseñasen durante horas lo guarro que tienen la cocina y el cuarto de baño de su apartamento, seguramente conseguirían miles de seguidores en ese mundo de ocio del que viven las redes sociales.

Poner unas cámaras en tu domicilio familiar puede despertar el interés de miles de los llamados internautas, no te digo ya si tienes la fortuna de filmar un accidente, o a una señora cayéndose en la calle. Esto de las caídas tiene más aficionados que el fútbol, especialmente entre los animalistas, que están deseando que algún humano se rompa algún miembro, según suelen declarar en las propias redes. Porque esa es otra, si tus conocimientos son irregulares o tienes alguna psicopatía leve de tipo obsesivo-compulsivo, Intenet es tu sitio, campeón.