El periodismo sensacionalista se retrata: es más partidario de arrimar el piano a la banqueta que viceversa

>> Por primera vez los medios de comunicación se preocupan por las dimensiones de las dársenas para submarinos de Cartagena

El periodismo sensacionalista se retrata: es más partidario de arrimar el piano a la banqueta que viceversa

El amarillismo televisivo le ha querido hincar el diente a la Marina. (flickr)

Hasta hace unos días al periodismo patrio no le preocupan las dimensiones de las dársenas para submarinos de la base naval de Cartagena, pero ahora sí. En su opinión, no deben construirse barcos de mayores dimensiones que las que posean los antiguos muelles de atraque. O sea, que según esta contrastada opinión, los puertos de España deberían haber conservado las dimensiones de los años cincuenta y que los grandes transatlánticos de viajeros o los imponentes transportes de contenedores deberían haberse fabricado con medidas más modestas.

El periodismo sensacionalista se ha mostrado en toda sus extensión como partidario de arrimar el piano a la banqueta que hacerlo al revés. Se deberían haber armado submarinos de bolsillo y limitadas funcionalidades, de acuerdo con nuestras raquíticas fuerzas armadas, en vez de hacerlos modernos y potentes porque ello obligará a ampliar y modernizar las antiguas dársenas. Para el tertulianismo nacional es más importante mantener las proporciones de los muelles que contar con barcos de guerra modernos y eficientes, aunque ampliar los muelles cueste 250.000 euros, que es lo que viene a ganar un locutor o locutora de RTVE.

Concuerdan estas interesantes polémicas con la funcionalidad que se le pretende dar a las Fuerzas Armadas como soldados del amor. Se aspira a que los militares hagan el trabajo que viene realizando hace siglos la Iglesia: ser beatíficos misioneros que no utilicen sus armas para proteger a la población, sino para llevarlas como adorno, porque hacen bonito con el uniforme. ¡Cuanta bondad!