Escándalo: un guardia civil hace uso de su arma reglamentaria y el país se conmociona

>> El agente ignoraba que la pistola es un símbolo de órden estético, no para liarse a tiros como si fuese una película de Clint Eastwood.

Escándalo: un guardia civil hace uso de su arma reglamentaria y el país se conmociona

La policía del futuro es esta: amable, vistosa y con mollitas. (flickr)

El país se ha conmocionado, queremos decir El País o diario global, después de que un guardia civil de servicio realizase dos disparos al aire, es decir, disuasorios, para detener a un traficante de drogas. ¿Desde cuándo las fuerzas del orden, o sea, los institutos armados, van dando tiros por ahí utilizando unas armas que el Estado les ha dado para que las lleven estéticamente, como parte del uniforme y la moda imperante? Si hubiese sido un Mozo de Escuadra podría haber disparado a matar a un tío desarmado y le hubiesen dado la medalla al mérito catalán, pero no es el caso.

Se trata de un escándalo ocurrido en Rivas Vaciamadrid. Ni contra ETA utilizaba la Benemérita sus armas reglamentarias para defenderse de los asesinos. A ver si ahora que están los de ETA en las Cortes (Bildu), muchos años después de Tejero pero con intenciones distintas, va a resultar que vamos a ir por ahí gastando munición, con la falta que hace el dinero para los sindicatos.

¿Qué había hecho el pobre “camello”? Traficar con droga, pero no porque a él le guste, sino obligado por la sociedad, que es, como se sabe, la que induce a delinquir. ¿El guardia tenía razones para realizar dos disparos cuando perfectamente le podía haber dicho, a voces: “párese usted, caballero, que tenemos la obligación de detenerlo; o sea, que no es una cuestión personal. Nosotros, al fin y al cabo somos unos mandaos?”. Pero, sin embargo, el guardia renunció al pacto y al diálogo y realizó los disparos, “pegó” los disparos, en lenguaje del periódico global, y así no hay manera de controlar el déficit del Estado, porque a fuerza de gastar balas se deteriora la pistola y luego hay que hacer un montón de gastos para investigar. No al “camello” sino al guardia civil.

Esperemos que el nuevo ministro del Interior y juez, Grande Marlaska, pare estos comportamientos violentos que se corresponden más con películas fascistas como las de Clint Eastwood que con el grado de diálogo que debe imperar con todo el mundo menos con los que pretenden garantizar la permanencia de esa antigualla que es la patria. Se puede disparar a un sospechoso de derechas que haya hablado mal de las mujeres, si es de izquierdas, no se puede. Y a los delicuentes comunes se les debe respetar porque son producto de esta sociedad capitalista. ¡Ay, señor… Marx!